9 mm.

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Durante estos últimos meses, en nuestro país se ha observado un aumento creciente en las ventas de armas cortas de calibre 9 mm. y me ha parecido bien hablar un poco sobre este calibre, recopilando información por las innumerables webs para este tipo de armas.

Como ya todos sabréis, el 9 mm. Parabellum o Luger, es un cartucho cartucho para pistolas, subfusiles y carabinas diseñado por Georg Luger e introducido en 1902 cuyas medidas en milímetros son: 9 x 19. Recibe su apodo de la famosa máxima latina: "Si vis pacem, para bellum" "Si quieres la paz, prepárate para la guerra".

En 1953 fuese declarado reglamentario por la OTAN (Organización del Tratado del Atlántico Norte), cambiando su denominación de 9 MILIMETROS PARABELLUM por la de 9 MILIMETROS NATO (Nord Atlantic Treaty Organization). De esta forma se contribuyó a normalizar y racionalizar sus condiciones balísticas y generales

Las especificaciones de la OTAN para el cartucho 9 milímetros NATO PARABELLUM están contenidas en un documento llamado STANAG (Standar Agreement) número 2.319 y desarrollado en el Manual ACI116-D/148.

El proyectil o bala debe tener un peso entre 6,99 y 8,29 gramos; una precisión a 50 metros que dé un radio menos de 76 milímetros; que la fuerza de engarce sea superior a 20 kp; la presión en recámara menor de 3.000 kp/cm2; no estanco; una energía de boca no inferior a 55,3 kpm, ni superior a 82,95 kpm y en consecuencia perforar el casco de acero de un combatiente a 23 metros de distancia.

Es digno de mención la reciente y magnífica publicación "Cartuchería Española", escrita por los Oficiales Superiores del Ejército don Angel Molina y don Alfonso Orca, verdaderas autoridades en la materia, clasifican y detallan hasta 38 tipos de cartuchos de 9 milímetros parabellum, fabricados en nuestra patria (ordinarios, blindados, semiblindados, expansivos, trazadores, subsónicos, antidisturbios, montería, deportivos, supervivencia, alcance reducido, fogueo e instrucción).

El cartucho 9 milímetros NATO parabellum que actualmente se emplea para armas reglamentarias procede de la Fábrica Nacional de Toledo (ENSB), monta una bala blindada ojival roma cubierta por una envuelta de latón 72/28 y su peso es de 7,40 gramos y aloja una cápsula iniciadora del tipo Berdan, con 20 miligramos de mezcla de tetrinox y su peso es de 18 miligramos. El barniz entre la cápsula y la vaina es de color rojo desde mediados de 1986, siendo anteriormente de color verde.

Carga 0,46 gramos de pólvora filiación 373, desarrollando una velocidad inicial de 425 m/s y una energía de boca de 68 kpm, y conforme al STANAG 2319 de la OTAN la presión en recámara es inferior a 3.000 kp/cm2 y la precisión a 50 metros es menor de 76 milímetros. En definitiva, un buen y potente cartucho.

La madre del cordero: El poder de parada.
El poder de parada de una munición es la cantidad de energía que ésta entrega al objetivo en cuestión. Lo ideal es que con un sólo disparo en el tronco del objetivo, éste quede lo suficientemente traumatizado para quedar fuera de combate.

Se trata de un concepto muy discutido que, no reviste tanta relevancia como se le pretende atribuir.
El llamado “ poder de parada” dependerá de los daños fisiológicos y psicológicos producidos en el individuo si bien, estarán todos de acuerdo conmigo que una bala del calibre 22 tiene menor poder de parada que una del 45 ACP. Se puede deducir fácilmente que la cavidad permanente será mayor cuanto mayor sea el calibre del arma, ya que dicha cavidad no es más que la destrucción de tejidos que ocasiona el proyectil a su paso a través de los mismos; y si el proyectil es más grueso (mayor calibre) mayor será la destrucción de tejidos.

El poder de parada depende no sólo del cartucho empleado sino también del arma. En un estudio realizado en la Policía de Estados Unidos sobre pistolas y revólveres, que buscaba el arma ideal para la defensa personal, arrojó algunos datos reveladores para comprender esta controversia.
Basándose en las experiencias personales de policías que vestían chalecos antibalas, y habían recibido impactos de ambos tipos de armas, se comprobó que existía, de hecho, una gran diferencia en cuanto al poder de parada.

Bajo el mismo tipo de cartucho, los que habían recibido disparos de la Colt, manifestaron haber sentido algo similar a una patada de burro en el pecho, que los había arrojado al suelo. Aquellos que, en cambio, habían recibido disparos de la Browning, compararon el golpe con una trompada, la cual, si bien los había detenido momentáneamente, no los llegó a incapacitar. De hecho, en más de una oportunidad, delincuentes que habían recibido dos o tres disparos de 9 mm, continuaban peleando, como si no pareciesen notar dichos impactos.

El calibre 9 mm Luger fue muy popular para uso policiaco en los años 1980 y años 1990, pero se ha ido sustituyendo por el calibre .40 S&W en razón de sus bajos resultados en tiroteos. Existe una controversia interminable en los Estados Unidos y otros países sobre si el 9 mm Parabellum es o no apropiado para la autodefensa y la Policía.

El .40 S&W (10 × 22 mm Smith & Wesson) es un cartucho de pistola aparecido en la década de los años 90. Actualmente muy popular en EE.UU, tanto para uso policial como entre particulares. El origen de este calibre fue el requerimiento por parte del FBI de un arma menos potente que el 10 mm Auto, a fin de reducir el riesgo de las balas perdidas y obtener un retroceso más manejable. El .40 S&W se ha convertido en el calibre más usado por los cuerpos policiales de los EE.UU con los años, desplazando al 9 mm Luger-Parabellum. Además, se ha vuelto muy popular entre civiles.

El retroceso es poco mayor al de una 9 mm, lo que le hace manejable por cualquier persona. Sin embargo, el poder de detención es sensiblemente mayor, siendo mucho más probable derribar a un blanco de un disparo, sin usar munición especial, que con una 9 Luger. La perforación, si bien no llega a la del 9 mm, es adecuada y superior al viejo .45 ACP.
Esta característica la hace ideal para el uso policial, ya que una excesiva penetración reduce el poder de parada, como es el caso del 9 × 19 mm Parabellum. La combinación de estas prestaciones le ha hecho muy flexible en su uso en situaciones de defensa personal. Y la precisión es lo bastante buena para su uso deportivo.

Dicho todo esto, la pregunta más frecuente entre las personas que buscan un arma defensiva y tratando de decidir cuál comprar es "¿Cuál es el mejor?"
La realidad es que se trata de una cuestión difícil y al final, la mejor combinación arma y el calibre será lo que cumple con las necesidades y capacidades de un individuo, y por supuesto, el presupuesto.

Personalmente, cuando quiero decidir entre dos opciones muy parecidas entre ellas, lo que hago es ver los “contra” y no los “pros” de cada una de ellas. Veamos.

9 mm.
Existe una preocupación entre los usuarios profesionales de este calibre sobre la falta de penetración
a través de la ropa “pesada” de invierno consistente en varias capas de tejido tales como el cuero, o artificiales de gran resistencia, para detener de un solo disparo al enloquecido de turno.

40S&W
Su retroceso es mayor, digan lo que digan. Esto puede ser un problema para las personas que tienen una mano pequeña a la hora del disparo. La adaptación es el principal obstáculo en este calibre.
Hay que añadir que muchos de los policías menos experimentados y de menor estatura que se han sumado a las plantillas en los últimos años muestran dificultades para disparar y cualificarse con pistolas en calibre .40 S&W.

45 ACP
El viejo 45 ACP es un calibre, diría adecuado para aquellos que no puedan o no quieran usar el 40S&W o no se adapten a él, la desventaja es su tamaño por lo que su cargador tiene menor capacidad y su precio un 40% más caro.

Encontrar tal cartucho no resulta nada fácil. Atendiendo a todos estos factores parece que una buena munición en calibre 9 Luger con proyectil de punta hueca se demuestra como una posible munición ideal para su uso en combate o en el servicio.
No hay ninguna duda que existen diferencias en cuanto a balística terminal (cavidad permanente, penetración) entre 9 Luger, .40 S&W y .45 ACP, pero no son determinantes, siempre y cuando los impactos estén bien colocados.

Consideraciones.
Un mayor retroceso sobre el tirador implica que resultará más difícil dispararla, es decir, resultará más difícil realizar disparos controlados en una secuencia rápida de disparos.

Un calibre mayor implica una menor capacidad del cargador, lo que limita la disponibilidad de munición para hacer frente a un enfrentamiento.

Una munición resulte más cara que otra implica que con un mismo presupuesto se dispondrá de menos munición para instrucción y/o adiestramiento, lo que repercute negativamente en la capacidad del tirador para colocar los impactos correctamente.

Una última consideración que creo fundamental. La reacción pscológica en el enfrentamiento es lo más importante, es realmente lo que determina el desarrollo del combate. No se puede factorizar la reacción de cuando nos damos cuenta que estamos de repente heridos o de que hay que luchar para sobrevivir. Si un hombre recibe un disparo y piensa en lo que acaba de ocurrir, su "impulso humano" para sobrevivir puede incluir detener lo que está haciendo o pedir ayuda, y este "impulso" psicocógico puede ser un herror fatal para su supervivencia.

Un jabalí o un ciervo o un oso, etc no se detendrán hasta que físicamente no pueden hacer nada más. Por otro lado, si un hombre es abatido, es importante sacar la rabia o no estoy seguro de cómo llamarlo, simplemente dejar que su lado animal salga, por que entonces él se vuelve muy bien en un oponente más difícil y peligroso. Tal vez eso requiere un entrenamiento, no lo sé, pero me disgusté enormemente cuando vi ciertas imágenes de París.

Saludos.

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